domingo, 28 de mayo de 2017

El cuento de nunca acabar


La banca se lo guisa y se lo come: certificará los conocimientos de sus propios empleados



Por Eduardo Segovia
El Confidencial, 24.05.2017.

Parece que la adaptación de la durísima directiva europea de mercados e inversiones (MiFID II) a nuestro país se va a hacer 'a la española'. Si su trasposición al derecho nacional es un coladero para que los bancos sigan cobrando comisiones de los fondos de inversión que venden —uno de los objetivos principales de la norma era prohibir esa práctica—, ahora la CNMV va a permitir que los empleados de banca no tengan que examinarse para certificar que cuentan con los conocimientos necesarios para vender productos de inversión. Podrán ser sus propias entidades las que extiendan esa certificación.

Como adelantó en su día El Confidencial, la nueva norma obligaba a los bancos a impartir formación específica a sus empleados (casi 200.000 en España), lo que suponía un fuerte e inesperado coste para un sector en pleno ajuste ante la caída de márgenes. Inicialmente, la respuesta fue un 'boom' de matriculaciones en los principales institutos y asociaciones certificadores de conocimientos financieros (CFA, EFPA...). Pero, finalmente, la banca ha conseguido poder impartir ella misma la formación e incluso certificar que sus empleados han adquirido los conocimientos requeridos.

Así se refleja en la 'Propuesta de guía técnica para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y asesora' elaborada por la CNMV, cuya versión definitiva está a punto de ver la luz. "Es el mundo soñado por la banca: no solo se ahorrarán los elevados costes de certificar a toda su plantilla, sino que podrán aplicar unos estándares suficientemente laxos como para justificar que todos sus empleados puedan asesorar y comercializar fondos hasta en la sucursal más recóndita", apunta una fuente del sector.

Según varias fuentes conocedoras de la situación, la decisión fue tomada en una reunión de la CNMV con las asociaciones de bancos, de las antiguas cajas, de las gestoras de fondos y de los asesores independientes. En dicho encuentro, la AEB y la CECA defendieron que debía tratárselas "como a las universidades, que imparten la formación y ellas mismas conceden los títulos".

Más requisitos a independientes que a la banca

La nueva norma del supervisor establece en su artículo séptimo que "la evaluación del personal y la acreditación o certificación de la cualificación podrá ser realizada por la propia entidad o por entidades externas". Ahora bien, los requisitos no son los mismos para unos y otros. En el caso de que sean los bancos los que certifiquen los conocimientos de los empleados, simplemente les exige "mecanismos reforzados de control que aseguren que el personal relevante posee los conocimientos adecuados para prestar los servicios".

"En este sentido, la Unidad de Cumplimiento Normativo comprobará que las pruebas de conocimiento o exámenes que se realicen, que en todo caso serán presenciales, permiten acreditar que el personal que los supere ha obtenido los conocimientos adecuados para la prestación de los servicios, y realizará pruebas para comprobar que el personal relevante tiene dichos conocimientos. La Unidad de Cumplimiento Normativo elaborará un informe dirigido al órgano de administración relativo a estas comprobaciones", añade. Es decir, será un departamento del propio banco el que decida si los exámenes que ha hecho él mismo son adecuados. Al menos, deberá ponerlos a disposición de la CNMV por si quiere analizarlos.

Sin embargo, para los certificadores independientes los requisitos son mucho mayores, como "disponer de una estructura (medios técnicos y humanos) adecuada" o "disponer de una política de conflictos de interés que asegure la independencia y objetividad de sus acreditaciones". Además, tendrán que conseguir que la CNMV incluya sus títulos en una lista oficial, para lo cual deberán aportar una enorme cantidad de información detallada, no solo sobre sus programas de formación sino incluso sobre su estructura accionarial.

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viernes, 26 de mayo de 2017

Malo, malo


Por qué los test de estrés no anticiparon la grave crisis del Popular



Por Íñigo de Barrón
El País, 26/05/17.   

Entre 2011 y 2016, el Banco Popular solo suspendió uno de los cuatro exámenes de solvencia a los que le han sometido el Banco Central Europeo (BCE), la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y el Banco de España. Y aquel fallo, en las pruebas realizadas por Oliver Wyman en septiembre de 2012, lo subsanó a continuación con una ampliación de capital (ruinosa para los que acudieron) de 2.500 millones. Así ganó tiempo, aunque no arregló su situación de fondo.

No es la primera vez que una entidad aprobada por los test luego tiene problemas. Sin embargo, el Popular es el único caso (hasta ahora) que ha sobrevivido a todos los filtros para después buscar una venta acelerada. La situación es más sangrante porque todavía no ha pasado ni un año del examen realizado por la EBA a la banca europea: el Popular superó el peor escenario macroeconómico con un capital del 6,6%, frente al 5,5% exigido. Hoy, pese a la mejora de la economía y del mercado inmobiliario, su capital de máxima calidad sigue bajo mínimos, algo que le impide realizar las provisiones por morosidad que necesita el banco. Y su morosidad extrema inmobiliaria sigue elevándose hasta el 37% en diciembre de 2016.

Es verdad que la nota del Popular fue ajustada: ocupó el quinto peor puesto de los 51 bancos examinados. Sin embargo, otra nueva ampliación de capital disipó, aparentemente, las dudas de los inversores y volvió a ganar tiempo.

La caída del Popular ha colocado en una difícil situación a los supervisores. Oficialmente, el BCE no hace comentarios porque no habla de bancos concretos. Pero conocen muy bien al Popular. Algunos directivos bancarios recuerdan que Margarita Delgado, actual directora general adjunta del Mecanismo Único de Supervisión, dependiente del BCE, fue responsable de la inspección del Popular de 2011 a 2013. Tradicionalmente, los supervisores se han defendido en casos similares diciendo que los test de estrés son exámenes genéricos e iguales para todos donde se analiza la resistencia de un banco a situaciones hipotéticas y el resultado solo refleja su situación en un momento concreto. A partir de ahí, los gestores son los responsables de lo que le pasa al banco.

No obstante, los datos del Popular (ver gráfico) reflejan que ha sido el banco con la mayor morosidad y riesgo inmobiliario desde 2012, una pista evidente. A la vez, en 2012 apareció como la entidad con más bajas coberturas sobre el crédito, con un 38,1%, por debajo de excajas de ahorros como BMN, Ceiss o Novagalicia Banco.

"Resta credibilidad a la prueba"

Ángel Bergés, socio de AFI, considera que es caso del Popular demuestra que los test “no identificaron con finura los problema de la entidad, aunque, en general, el resultado de la prueba con los otros bancos no ha sido malo”. Fernando de Mora, director general de Alvarez & Marsal, consultora financiera especializada, mantiene la validez de las pruebas de estrés. No obstante, considera que el hecho de que en Europa (a diferencia de Estados Unidos y el Reino Unido) se hagan cada dos años y no anualmente, "puede hacer que los negocios de los bancos se alteren en ese tiempo de forma sustancial", algo que puede provocar disrupciones con los resultados obtenidos con el paso del tiempo.  

Joaquín Maudos, catedrático de Economía y director adjunto del Ivie, añade: “Cuando un banco que ha aprobado un test de estrés tiene problemas, eso resta credibilidad a las pruebas. La experiencia demuestra que por muy duro que sean estas pruebas, nunca van a evitar que haya sorpresas desagradables. Por eso es tan importante que la supervisión sea exigente”.

En un sentido parecido, Íñigo Vega, experto bancario de Nau-Securities, apunta que “estos exámenes se basan en criterios demasiado generales, pero cada banco tiene sus problemas muy específicos difíciles de diagnosticar desde fuera” Y admite que la última prueba de 2016 se hizo con datos de 2015, y el Popular “empeoró con rapidez en aquellas fechas ya que entre diciembre del 2015 y marzo de 2017 entraron 7.500 millones de activos problemáticos en balance de la entidad, con una baja cobertura”. Un ex alto cargo del supervisor apunta que “el Popular siempre estuvo en el filo de la navaja, pero la característica de su potente accionariado, relacionado con el Opus Dei, hizo pensar que nunca lo dejarían caer”.

La difícil situación del Popular socava el discurso del ministro de Economía, Luis de Guindos, que ha defendido que la crisis financiera se debe a la injerencia política en la gestión de las cajas de ahorros. También afea la posición de la patronal bancaria AEB, que siempre ha negado que hubiera “crisis de bancos, sino crisis de cajas”. Al mismo tiempo, esta situación quitará presión a las antiguas cajas, que han cargado con la culpa de ser las culpables de todos los problemas financieros.

Esta semana pasada, Aristóbulo de Juan, ex director general del Banco de España, declaró que “la tolerancia del supervisor con un banco que empeora año a año es suicida”. De Juan, que ha presentado su libro De buenos banqueros a malos banqueros (Marcial Pons, 2017) no se refería a ninguna entidad, pero muchos han visto un diagnóstico de lo ocurrido entre el supervisor y el Popular.

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jueves, 25 de mayo de 2017

Contra el expolio


Cinco estrategias de la banca para marear las cláusulas suelo



Por David Placer
Economía Digital.es, 24/05/2017.

Cada banco ha diseñado su propia estrategia para rechazar o evadir las reclamaciones por los cobros de más realizados por las cláusulas suelo. Las diferencias son incluso patentes entre entidades financieras de un mismo banco.

Las asociaciones y plataformas que gestionan las quejas por las cláusulas suelo aseguran que la banca sigue poniendo trabas para solucionar los casos por la vía extrajudicial.

El gobierno ha obligado a los clientes afectados y a la banca a negociar antes de intentar la vía judicial. Pero el objetivo no se cumple. La mayoría de los bancos retrasan la respuesta, guardan silencio o rechazan las peticiones.

"No solamente se le ha dado respiro a las entidades, sino que muchos afectados se van quedado en el camino ante la multitud de trabas que han puesto los bancos", explica la presidenta de Asufin, Patricia Suárez.

La Asociación Española de Banca, AEB, patronal del sector, explica que cada entidad está analizando caso por caso y, por este motivo, las respuestas pueden ser diferentes.

Las estrategias

Estas son las estrategias de la banca ante las reclamaciones de los clientes:

BBVA

Es una de las entidades con mayor número de reclamaciones. La entidad creó una oficina para analizar las reclamaciones antes de responder por vía judicial. Para los afectados que tenían cláusula suelo antes de 2013, el banco ha devuelto de forma correcta el dinero cobrado de más y los intereses. Pero las cantidades cobradas de más desde 2013 son el centro de conflicto actual.

El banco rechaza la mayoría de las reclamaciones y las respuestas emitidas por cada oficina no concuerdan, según relatan los afectados. En algunos casos trasladan la responsabilidad al Banco de España y en otros no contestan. La entidad ha preferido no comentar la estrategia que ha seguido con estas reclamaciones.

Unicaja

La entidad responde en la mayoría de los casos que Unicaja ha procedido de forma correcta y traslada todas las reclamaciones a los tribunales, que deberán decidir si procede la devolución de las cantidades recamadas con posterioridad al 2013.

Banco Popular

La entidad ha respondido que la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea no es de aplicación directa en España.

Caja España

Ha ofrecido algunas cantidades para saldar el asunto con los afectados, sin aceptar la entrada en una negociación. En la mayoría de los casos, según relata la asociación Asufin, ha optado por las contestaciones verbales.

Liberbank

Ha ingresado a algunos afectados las cantidades cobradas de más sin especificar los cálculos realizados para llegar a esa cifra. En algunos casos, las cantidades devueltas son muy inferiores a las que reclaman los clientes.

Los afectados han enviado cartas a Liberbank en la que rechazan los ingresos y han ordenado a la entidad que retire el dinero depositado en las cuentas.

Bankia

La entidad ha devuelto las cantidades reclamadas a sus clientes y no presenta conflictos en ninguna de las grandes plataformas que agrupan a los afectados como Reclamador.es y Asufin.

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http://www.economiadigital.es/directivos-y-empresas/cinco-estrategias-de-la-banca-para-marear-las-clausulas-suelo_407226_102.html